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Por Lic, Alexander H. Lubarsky. José entró en mi oficina. Su problema era bastante común. Su hermano Raúl estaba en la cárcel por manejar en estado de ebriedad, como Raúl había estado en la cárcel con anterioridad, lo tenían bajo custodia y con él titulo de "criminal peligroso". Raúl nació en México, pero tenia su tarjeta verde y como no se había hecho ciudadano de los EEUU, por esta razón el INS lo tenia "detenido". Esta "detención" significaba que después de haber cumplido su condena el INS no lo pondría en libertad como a la mayoría de las personas, cuando Raúl cumpliera su condena lo entregarían al INS, estos lo pondrían en una nueva cárcel, usualmente en Bakersfiel, Eloy, Arizona o en el Centro de California. De acuerdo a lo anterior, Raúl guardaría prisión en cualquiera de estas cárceles hasta que su caso fuera escuchado por un juez. La fianza, si se le otorgará alguna, excedería los 10 o 15 mil dólares. Para Raúl seria imposible pagar esa cantidad. Después de unos días en la cárcel del INS en Arizona por ejemplo, Raúl estaría ansioso de ganar su libertad. Después de todo el ya estuvo preso por su delito de DUI y ya pago su condena, sin embargo ahora se encuentra preso en una nueva cárcel. El hermano de Raúl, José ha contratado a Community Legal Center par representar a Raúl y tratar de ponerlo en libertad bajo fianza, mover su caso de regreso a San Francisco y lo más importante, ganar el litigio. Raúl llamo a Community Legal Center par saber que tan rápido podía ser puesto en libertad. El abogado le informó que tomaría varias semanas solo para pedir que lo pusieran en libertad bajo fianza y pagarla si la conceden. Raúl se sintió frustrado, él quería salir en libertad inmediatamente y por supuesto quería saber cuanto costaría la fianza. El abogado le explicó que lo mínimo sería $1.500 dólares. Demasiado dinero para Raúl. ¿Tenia la familia de Raúl $1500 para pagar la fianza? Si. ¿Podía Raúl quedarse unas dos semanas encarcelado peleando por su libertad? Sí. ¿Quería Raúl gastar todo ese tiempo y dinero? No. Un día un oficial del INS se entrevisto con Raúl en la cárcel. El oficial le ofreció una manera rápida y barata para quedar en libertad. Le dijo a Raúl que firmara unos documentos para "auto deportarse". Raúl llamo a su abogado y este le dijo, NO FIRMES NADA, SI LO HACES, TENDRAS QUE PERMANECER FUERA DE LOS EEUU PARA TODA LA VIDA. Raúl no firmó pero después de varios días se hizo amigo de Carlos, otro mexicano encarcelado. Carlos tenia un caso más fácil de ganar y estaba peleándolo. Cuando Raúl mostró su frustración, Carlos le dijo a Raúl, "Amigo, - firma los documentos, sal libre y te vuelves a cruzar la frontera otra vez. Así no tendrás que pagar la multa, ni tendrás que estar hablando con abogados o esperar una fecha para ir a la corte. Es más fácil". Raúl llamo a su abogado, quien le dijo una vez mas que no firmara nada, explicándole que si firmaba tendría que vivir en México por el resto de su vida y si en caso pudiera regresar y lo capturaran de nuevo, le podrían dar una condena de hasta 20 años. Raúl tomo la decisión equivocada. Buscando su libertad, firmo los documentos y al día siguiente estaba en México. Se le hizo muy fácil cruzar la frontera y regresar a los EEUU. Una vez de regreso se reunió con su familia y trato de ser lo más cuidadoso posible para no tener problemas ni dificultades con la ley. Años mas tarde, al salir de una fiesta, fue detenido por estar manejando tomando licor, al chequear su record las autoridades se dieron cuenta de su historial. Después de muchos meses en prisión y peleando su caso con varios abogados, Raúl tuvo una gran suerte al ser condenado solamente a 30 meses en prisión seguido de una deportación de EEUU de por vida. Hoy, a Raúl le faltan solamente 8 meses para gozar la libertad, pero si vuelve a entrar ilegal al país, y es capturado, seguramente estará muchos años en la cárcel. Si Raúl hubiera escuchado a su abogado y peleado su caso, probablemente estuviera libre y seria un residente legal de los EEUU. El caso de Raúl es muy común. Como abogado veo a muchos Raúl todos los meses. En realidad, mas del 20 % de todos los casos federales envuelven situaciones de re-entre como la de Raúl. Los que tienen suerte, pasarán 30 meses en prisión, los que no, de 15 a 20 años en la cárcel. Don’t become a Raul. If you are in deportation proceedings, DO NOT DEPORT YOURSELF thinking you’ll simply sneak back in to the US. Fight for your rights even if it means a bit of time and money. It is far better than losing up to twenty years of your life. No sea usted un Raúl, si esta en prisión o tiene un familiar en esta situación no deje que sé auto-deporte. Haga valer sus derechos, aunque gaste dólares y tiempo, es mejor litigar que perder 15 o 20 años en prisión. Recuerde que el conocimiento es poder y usted se lo debe a sí mismo. La ley cambia, manténgase informado.
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